Viajando en la Urbana de Virgilio Elizondo por una peseta!

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Me voy de paseo en la Urbana, en la original, la de Virgilio Elizondo, un viejo y sólido Blue Bird o un Thomas Bus de color amarillo, con su interior verde claro. Su asientos tapizados de vinil verde oscuro, y con cordones a ambos lados, que dibujaban una advertencia “AVISE SU PARADA 75 METROS ANTES”, de lo contrario no te paraban.

El pasaje valía 25 céntimos de colón, una peseta o una “cora”, ese día el conductor era el mismo, el de siempre Manolo Murillo, con sus botas vaqueras y su bigote encerado, con sus “raiban” de aviador, que había comprado en el TENCEN, frente a la Soda el Mar, pero por aquellos de los envidiosos decía que los había comprado en la frontera.

Finalizaban las clases en el UNESCO, siempre caminaba a casa, pues vivía en el puro centro, en la Calle del Comercio, pero ese día me sentí aventurero, subí a la Urbana, despertando a Manolo, quien se despertó y encendió su cigarrillo, y empezó a cobrar a los carajillos que abordábamos, no se que marca de cigarrillo fumaba quizás Capri o Rex.

Para atrás, para atrás, nos mandaba a todos, pues quería llenar esa carrera, una de las pocas que se hacían a día, no como hoy que hay una carrera cada 15 minutos y todos los buses llenos, eran otros tiempos, era antaño, era el San Isidro el cual recordamos y añoramos muchos.

La Urbana, salió del Unesco, estaba parqueado junto a Vietnan, se enfiló por la calle hasta llegar a la interamericana, paso frente a la Escuela 12 de Marzo, luego siguío hasta la casa de Los Viquez, donde doblo hacia la Calle del Comercio, ahi el aroma a bistec encebollado de la casa de los Viquez, se desprendia y rápidamente llenaba de aromas el bus, ahhhhh que olor, máxime que se venia con hambre.

Llegamos al cruce, donde estaba La Puerta del Sol, de Tuto Pereira, la Ferreteria Durán de Julio Durán y en la esquina la cantina el Cometa de Felo Chavarria, y a la par la Muebleria El Valle de Roberto Lobo, y en medio de ellos la barberia de Mateo donde podias jugar siempre tablero y ver las revistas de Chanoc,  doblo hacia el parque en la Calle del Comercio, paso por el Estanco era el expendió 127, construido sobre basas de piedras de tablas y maderas de color verde, y al frente estaba Tista Cervantes vendiendo sus deliciosas aguas, frescos preparados con calidad, y envasados en botellas de ron, que refrescaban a los que ahí los adquirían, luego, ya el pool estaba abierto ahí, estaba Modesto Mora, con su siempre eterna camiseta de tirantes, limpiando el pool y arreglando tacos, sin desprenderse de su famoso sombrero, junto al Pool estaba el pequeño y creciendo el Almacen El 5 Menos, ah que tiempos!

Luego pasamos al lado izquierdo la pulpería de Mecho Cervantes, pero entre Mecho y el Estanco estaba la oficina de mi Papa Casimiro, la fábrica de colchones de la Familia de Lourdes y Don Lolo Melendez, que en otrora había sido de Los Alvarado, La sastrería de Efraín Fernandez y al lado derecho la grande e imponente Tienda La Elegancia de Manuel Mata Morales. junto a esta tienda el famoso Bar Tico, donde hombres saciaban sus mas oscuros deseos en busca de compañía femenina y la que no faltaba, mujeres de vestidos apretados, y pasaditas de peso, ofrecían satisfacer los deseos carnales, y al frente el Bar Imperial, majestuoso en la esquina de techo alto, altos bancos y alto mostrador, podía tomarse un buen trago de guaro, aunque yo no podía entrar todavía a esos lares.

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Siguiendo hacia el parque estaban al lado izquierdo la tienda de Muñoz, la Cien Colores, la Tienda Ayales al frente la Agencia Singer y el Almacén San Lázaro de Humberto Romero, seguía Cosito, el inolvidable Edgar Romero, que tanto cariño dio a quien pasaba, siempre enamorado de Norma su esposa, llegabas a un flanco estaba Hotel El Jardin y al frente La Suyapa, que combinación de negocios todos, luego seguia el gallego casi al frente La Botica San Martin, donde Don Edwin Vega siempre presto a sanar y justo antes de llegar a la esquina antes de La Reina del Valle la sodita Popular donde por 1.50 te comias un buen casado, ya en el parque doblaba hacia la derecha, pasando por  La Gran Vía, Soda Nevada de los Cedeño, el Kentucky,  pero antes por la Zapateria Acuña, la Sodita Sonia y el Consultorio del Dr. Valle, quien fumaba su pipa sentado en el corredor, esperando algún paciente. Foto Studio Vazquez, otro estanco y la caballeriza y la Ferreteria Rodríguez, llegando a Bahía, y era jueves, el mejor ceviche de Costa Rica se servia solo los jueves en Bahía, el bus seguía tuortoso, levantando polvo, en la calle que nos llevaría a la vuelta del Zoncho, en el Uno Más, pero antes pasaba por el estadio, y el Invu.

 

Luego subía por el final del campo, pasando por la California, La K de Oros, hasta llegar casi a las oficinas de Ave, subía por donde está La Camara de Cañeros y ahí se enrumbaba nuevamente hacia el parque, para ir hasta Lourdes que era hasta donde llegaba. Y ahí se parqueaba el bus, como dos horas a esperar su próxima carrera. Manolo me pregunto – diay carajillo no se bajo? Es que me quede dormido respondí. Pero la verdad es que quería un tour por mi bello pueblo, que me costara solo una peseta!

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  1. Eloy G. cubero
    • admin19
  2. Chris Stone ( Carlos " Tutillo" Quiros)
    • Rigoberto Vargas