Entre Camino de Mulas y Carretera Interamericana el progreso empezó a llegar

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Era mas o menos el año 1600 y ya estábamos aquí en Centroamérica, esto era unos 300 años antes mas o menos que empezara a llegar a este Valle Bendito, colonizadores o gente que hizo abras y fincas. No había un buen camino, o por lo menos de mejor acceso entre Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Había un interés de buscar una ruta, no marítima, o sea terrestre para comunicar esos parajes. En la Misión de  San Jorge. Nicaragua, un andaluz y que estaba destinado ahí, motivado por su deseo misionero, o su deseo aventurero, Fray Alonso de la Calle  decide, realizar una hazaña que no tenia precedentes, inclusive hasta el día de hoy. Y decide encontrar esa ruta que pudiera comunicar esos territorios. Y así las cosas, sin ninguna escolta militar por parte de los conquistadores de aquel tiempo, empieza desde Cartago, y tomando la selva por la Cordillera de La Candelaria, entra por lo obvio, Aserrí, cruzando ahi por Sabanilla de Pirrís, y logro llegar a lo que es hoy Quepos, continúo bajando el itsmo, hasta llegar a contactar los indios Boruca. A pesar de muchos esfuerzos cruzando esteros, e incontables ríos, venciendo obstaculos inimaginables, logro llegar hasta Chiriquí, Panamá. Y asi da nacimiento a la famosa ruta que se llamo El Camino de las Mulas. Pues la utilización de este animal fue fundamental para lograr el objetivo. No se a ciencia cierta cuantos indios abrazaron la fe cristiana, pero si impacto en la economía de los zonas de forma positiva. Se llamó así porque facilitó el comercio mular entre las dos provincias fronterizas: Costa Rica y la de Tierra Firme, Panamá.

Pero no todo era tan fácil como puede sonar. No solo fue casi imposible el paso por la montaña, sino que los problemas se multiplicaban cuando tenían que cruzar por Quepos a Boruca y Chiriquí, debido a los múltiples esteros, a lo largo de la costa del Pacífico. Casi ni las mulas podían transitar por ahí. Y que decir de la odisea de cruzar el delta del río Térraba, el más grande en la costa del Pacífico de América.

En la época colonial, Costa Rica era una de las provincias más pobres del Imperio colonial español, como se desprende de la siguiente cita: “…la mayor parte de los vecinos viven en extrema pobreza, en casas que con cualquier rocío se mojan quienes las habitan…y la plaza tan cubierta de yerba que sirve a los forasteros de potrero para apacentar caballos… tal población no parece ciudad de españoles sino estancia despoblada.” (Carlos Monge Alfaro. Historia de Costa Rica, 1980, p 127) La economía de la Costa Rica colonial se basaba en productos agropecuarios que se exportaban  a los mercados regionales de Panamá y Nicaragua. Se comerciaba por mar, rumbo a Panamá, hasta la apertura del camino de mulas Se exportaron productos como harina de trigo, bizcochos, frijoles, maíz, sal, cuero, sebo y algunos productos artesanales como hamacas y mantas, y materias primas, ejemplo añil, algodón, cabuya, sobre el lomo de las mulas hasta los puertos de Suerre (en la desembocadura  del rio Reventazón) en el Caribe, y Caldera en el Pacifico. El movimiento comercial colonial fue muy limitado. Pero esta nueva actividad interesó a los pobladores y autoridades de Costa Rica, y aun a las de Guatemala.

El transporte por medio de mulas generó el primer impulso económico de nuestro país, pese a que el acarreo de las mercaderías no era trabajo fácil, dada la topografía del camino, una trocha pedregosa y cenagosa, sobre todo en época de lluvia. Con mucha gente de Cartago, el camino lo comenzó a mejorar el conquistador Juan Vásquez de Coronado, a partir de 1601. Esta ruta estuvo en funcionamiento hasta 1730 más o menos, cuando se descubrió una nueva ruta, una que parecía más práctica y era cruzando aventuradamente el Valle y Cordillera de Dota. Haciendo esta ruta, no había que pasar por Quepos, obviando esteros y terreno fangoso. Y aqui pegamos un salto en la historia, en otras intervencciones ampliaremos sobre esos años que cómodamente nos brincamos aqui en la descripción dada en este artículo.

Los primeros habitantes del cantón de Pérez Zeledón se remontan a 10000 ó 7000 años antes de Cristo y el primer período que se justifica históricamente se establece desde 5000 antes de Cristo en la cuenca del río Térraba. En la época precolombina el territorio que actualmente corresponde al cantón de Pérez Zeledón, estuvo habitado principalmente por indígenas del llamado grupo Brunca.

A la llegada de los españoles las tierras del sur estaban pobladas por varios grupos indígenas entre los que sobresalen los Borucas. Prueba de su presencia es la gran cantidad de “huacas” localizadas por todo el cantón. Nuestros antepasados indígenas se dedicaron a la agricultura, la caza y la pesca. Su principal producto fue el maíz que utilizaban como alimento y para elaborar la chicha, bebida hecha con maíz fermentado.

El conquistador español don Juan Vásquez de Coronado realizó, en 1563, una expedición a lo que hoy se conoce como el Valle de El General.

En 1659 el gobernador don Andrés Arias Maldonado y su hijo Rodrigo, en 1662 y 1663, sacaron y sometieron a algunos aborígenes de Talamanca; motivo por el que muchos de ellos huyeron al otro lado de la Cordillera y se ubicaron en el Valle de El General. En 1680, don Juan de Ulate encontró allí hasta 500 familias de indígenas. Este pueblo no fue conocido por los españoles y continuó ignorado hasta el momento en que comenzaron a llegar los primeros colonizadores, procedentes del Valle Central y áreas aledañas, por lo que los indios decidieron huir de nuevo a sus antiguos asientos.

La primera ermita se construyó en 1850. Durante el episcopado de Monseñor Juan Gaspar Stork Werth, tercer obispo de Costa Rica. En 1914, se erigió la Parroquia dedicada a San Isidro Labrador. El 19 de agosto de 1954, mediante bula Neminem Fugit, se estableció la diócesis de San Isidro de El General, de la provincia eclesiástica de Costa Rica; siendo su primer obispo Monseñor Delfín Quesada Castro. A esta Iglesia se le otorgó el título de Catedral. El nuevo edificio del templo se comenzó a construir en 1956, consagrándose el 12 de diciembre de 1967.

A principio de la década de los años ochenta del siglo  XIX, el presidente de la República, José María Montealegre, ofrece un premio de cinco mil colones a quien o quienes abran, una ruta entre el Valle Central y el último pueblo hacia el sudeste, en ese entonces Térraba. Esta ruta asegura al Estado contactar riquezas naturales y el dominio territorial que permita al gobierno de Costa Rica afirmar su presencia en tierras limítrofes con Colombia.

Tenía que haber una trocha para trasladarse a pie o a caballo, con los riesgos del frío, el cansancio, la fatiga o la falta de alimentación. Personas adultas y niños, bestias de carga, mueren en el trayecto por las calamidades, especialmente climáticas.

El Valle del General empieza a colonizarse con la apertura de una picada que en un principio inicia Cornelio Monge sin tener éxito. Es don Pedro Calderón Ureña con la ayuda de su yerno Juan López quien intenta en 1866 y culmina con la empresa en 1869, y se dota a la región de una picada que hace posible llegar por tierra a los sitios de El General, Térraba y Boruca, desde el Valle de El Guarco, en Cartago.

A finales del siglo diecinueve, entre 1870 y 1899, ya había varias familias habitando en el valle de El General, fue a partir de 1900 en adelante que se poblaron más en serio los caseríos conocidos como El General y Palmares, primero y luego Rivas y Ureña; este último creció rápidamente sobre todo a partir de 1911, durante la administración de don Ricardo Jiménez Oreamuno, se construyeron los refugios de Ojo de Agua, el Cerro de la Muerte y el de división, que tanto sirvieron a los pioneros y fundadores de Pérez Zeledón en años posteriores. fuente:sitio web de la Municipalidad de Pérez Zeledón

A partir de 1900 el cantón de Pérez Zeledón comenzó a poblarse, como lo expresa Arce (2007):

Fue a partir del año 1900 en adelante que se pobló con importante cantidad de familias más en serio. Los caseríos conocidos como  El General y Palmares, primero; luego Rivas y Ureña; este último creció rápidamente, sobre todo a partir de 1911 cuando en una de las administraciones de Ricardo Jiménez Oreamuno se construyeron los refugios de Ojo de Agua, del Cerro de la Muerte y de División. (p. 11)

El General, como se le llamaba al cantón de Pérez Zeledón, perteneció al cantón de Tarrazú hasta que en la Ley No. 80 del 23 de julio de 1925 se crea el cantón de Dota, al cual pasó a pertenecer el General como distrito.

La creación del cantón de Dota, motiva a los generaleños y se promueven inquietudes para la cantonalización que se logra el 9 de octubre de 1931. Para esa fecha se reportan 3574 personas, cuyos hijos reciben oportunidad educativa en ocho escuelas.

El 9 de octubre de 1931, mediante el decreto No. 31 del Congreso de la República, se crea Pérez Zeledón, cantón No. 19 de la provincia San José, conformado en ese entonces por cuatro distritos.

El nombre de Pérez Zeledón

El 6 de octubre de 1931 por una moción que hizo el Representante Jiménez Ortíz se decidió cambiarle el nombre al Cantón El General por el de Pérez Zeledón. La razón de peso para el cambio de nombre se originó en el valioso aporte que realizó el Lic. Pedro Pérez Zeledón en esta parte del país: esfuerzos, preocupaciones, desvelos ejemplares. Se le rindió homenaje bautizando al cantón 19 de San José con sus apellidos: Pérez Zeledón.

Al respecto Arce (2007) acotó lo siguiente:

El representante Jiménez Ortiz manifestó que ningún costarricense se había interesado con mayor cariño por la zona sur del país, como el Lic. Pedro Pérez Zeledón. Dijo que sus esfuerzos, preocupaciones y desvelos eran ejemplares y que sería hermoso y justo rendirle homenaje a quien tanto lo merecía. (p. 18)

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Arce, L. E. (2007). Pérez Zeledón. Heredia: Litografía Morales.

Seguimos como dice mi querido amigo Papillo Salas…

Por razones estratégico-militar del ejército de los Estados Unidos para la defensa del Canal de Panamá, a mediados del siglo pasado se abrió otra ruta, por el Cerro de la Muerte para salir a la región sur del país. Claro ya existía la picada Calderón, ya el acceso y el desarrollo en el Valle Bendito de Pérez Zeledón empezaba a darse, con muchos pioneros, con familias enteras y algunas formadas aquí, que vieron la oportunidad, nacía el Valle de El General, ranchos se empezaban a formar uniformemente para dar forma a pueblo.  Esto empieza a ocurrir en 1942. En un primer momento, Estados Unidos, consideraba y estaba por la construcción de un ferrocarril y no la carretera interamericana, se pensaba en una linea ferrea, que uniera toda centroamerica hasta el canal, pero después de varias reuniones, una celebrada en Chile en el año de 1923 la idea de una carretera fue la que tomo mas fuerza y forma.    No fue sino hasta en los años 1941 y 1942 que esa vía comienza a convertirse en una realidad en el Istmo Centroamericano, al destinar el Congreso Norteamericano un aporte de 20 millones de dólares, contribuyendo esos países para el mismo fin con 10 millones de dólares.

La construcción fue financiada en forma cooperativa con los Gobiernos de Costa Rica y de los Estados Unidos de América en la proporción de un tercio y dos tercios respectivamente. Costa Rica aportó además el valor de los
derechos de vía. De este arreglo se exceptúo el tramo de carretera entre Cartago y San Ramón que fue construido totalmente por el Gobierno de Costa Rica con sus propios recursos.

El dictador de Nicaragua, Anastasio Somoza, boicoteó la continuación de la Carretera Interamericana hacia Costa Rica. Así se garantizaba que cualquier ayuda de los Estados Unidos tendría que llegar solo hasta Nicaragua y quedarse ahí en sus manos.

Los intereses estratégicos de los Estados Unidos en relación con el Canal de Panamá pesaron más que los de su aliado Somoza. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos apresuró la construcción de la carretera por el Cerro de la Muerte para conectar con Panamá. Y sale la pregunta, porque por el cerro, con tan alto reto de construcción? Por que no utilizar la ruta que Fray de La Calle había trazado 340 años antes? Bueno la respuesta es sencillamente que por razones estratégico-militares. Los estadounidenses prefirieron las crestas zigzag de las montañas, porque ahí no podían aterrizar los aviones enemigos para desembarco de tropas, equipos y armas, como fácilmente podían hacerlo en los rectos caminos costaneros.

Hoy tenemos la ruta costanera, aun sin terminar, pues ya no sigue por la costa, llega a Ciudad Cortés, cerca, muy cerca del Delta del Río Grande de Terraba, que seguro estoy, le dio muchos dolores a Fray Alonso de La Calle.

La interamericana sur, pero para nuestros efectos el trayecto San Isidro -Cartago/San José, nos trajo sin duda progreso. Antes de esta ruta, si había un camino a lastre y una línea de autobuses, pero en ese tiempo era Linea de Cazadora, que era propiedad de un señor llamado Tino Moya, brindaba el servicio a San José, este viaje tenía un costo de diez colones, y se tardaba aproximadamente siete horas, eso si no habían imprevistos en el viaje. Para ese tiempo un trabajador obtenía por su jornal la suma de cinco colones, o sea tenía que laborar dos día sólo para el pasaje de ida a San José, otros dos día para el regreso, y no se cuantos días para los gastos que tendría. Esto para que comparemos el costo de las cosas de hoy y antes.

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La primera ruta seleccionada en el año 1942 para su construcción, fue el tramo frontera con Panamá-Cañas Gordas-Buenos Aires-San Isidro del General-Empalme Cartago-San José-Naranjo-Quesada-Tilarán-Bagaces-Liberia-Frontera con Nicaragua.

En el año 1943, se sustituyó el trazado Naranjo-QuesadaTilarán-Bagaces por Naranjo-San Ramón-Esparta-Bagaces y, pocos meses después, se modificó el difícil trazado Cartago-San Isidro, haciéndolos pasar por el Cerro de la Muerte. Finalmente, a partir del año 1949, se desechó la ruta Buenos-Cañas Gordas, sustituyéndose por la de Buenos Aires-Palmar Sur-Paso Canoas.

Los trabajos de construcción de la Carretera Interamericana se iniciaron en 1942 con gran intensidad al sur de Cartago, y ya en el año 1946 se encontraba transitable en el tramo Cartago-San Isidro, aparte del camino San Isidro – Dominical que fue hecho como vía de acceso para facilitar la construcción

En el año 1948 se iniciaron los trabajos, en pequeña escala, en la sección San Ramón-Río Abangares. A partir de 1956 se intensificaron nuevamente los trabajos de construcción, tanto en la sección norte que quedó totalmente
pavimentada en el año 1959, como en el tramo San Isidro-Paso Canoas, que al quedar transitable en el año 1963, dejó abierta al tránsito de vehículos automotores la totalidad de esta importante carretera de 660 km.

Al terminar los trabajos de pavimentación, en el año 1974, se estimó que el costo total de la sección de la Carretera Interamericana de Costa Rica sobrepaso los 105 millones de dólares (sin tomar en cuenta los costos de la sección San Ramón Taras, la adquisición del derecho de vía, ni otros gastos como los realizados por el U.S. Army Engineers durante la Segunda Guerra Mundial).

En nuestro Valle, la compañía BTA compañia norteamericana que fue la encargada de trabajar la interamericana, y la misma Compañía Mills, abrieron oportunidades de empleo a muchos generaleños, algunos se especializaron en manejo de maquinaria pesada y lograron hazañas en la construcción de esa carretera, por el Cerro de La Muerte, que nos abre oportunidades. Impactando en la comunidad de nuestro San Isidro y nuestro cantón al llegar mejores accesos para la comercialización de nuestros productos agropecuarios. El agricultor sin duda hizo fuerte a nuestro Valle.

Empezó a formarse el casco de la ciudad, negocios empezaron a aparecer, construcciones de madera, aparecieron cines, iglesia, plaza de fútbol, y hizo posible que se fuera creciendo, a un paso muy rápido quizás para aquellos que añoramos al San Isidro de antes. Pero que es importante conocerle, recordarle, para seguir adelante. Una generación, hemos visto cambios abismales, los hemos vivido y nos encontramos con estos cambios todos los días. Hay lugares donde pasan generaciones y siguen iguales.

San Isidro de El General es un ejemplo, todo el cantón es sin duda un ejemplo de que puede hacer gente honesta, gente trabajadora, gente con esperanza, gente con metas, gente con ganas de hacer las cosas. Adelante sigamos, que el relevo generacional, nos lleve a lugares aún mayores, sin olvidar, nuestro pasado, abracemos el futuro que nos espera.

 

               
           

 

 

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  1. Elizabeth Coto Quijano
    • Rigoberto Vargas