Independencia de América Latina, ¿como fue?

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ESTE ES EL PRIMERO DE UNA SERIE DE ARTÍCULOS QUE ESTAREMOS PUBLICANDO SOBRE LA INDEPENDENCIA DE ESPAÑA, TANTO DE LATINOAMERICA Y NUESTRO PAÍS.

 

Entre 1810 y 1825, la mayor parte del imperio español en el continente americano se independizó. Solamente Cuba y Puerto Rico continuaron siendo colonias españolas hasta 1898. La situación que precipitó el inicio de los primeros movimientos independentistas fue la ocupación de España por las tropas napoleónicas. A partir de 1814, tras el intento de la monarquía restaurada de Fernando VII de recuperar la situación anterior en el imperio colonial, se produjo un imparable proceso emancipador que tiene características comunes, aunque con algunas particularidades, según la situación colonial de cada lugar.

Factores y protagonistas de los movimientos independentistas

Los factores que incidieron en el proceso de independencia de la América Latina fueron los siguientes:

a) El ejemplo de la independencia de los Estados Unidos.

b) Las ideas ilustradas y liberales contrarias al Antiguo Régimen, que procedían de Europa.

c) El vacío de poder que se produjo durante la ocupación francesa de España.

d) La debilidad política y militar española a partir de 1814.

La iniciativa en los procesos de independencia fue de los criollos, es decir, de los descendientes de los españoles, que se consideraban discriminados en la administración colonial, cuyos puestos eran ocupados por los peninsulares, aunque tuviesen un innegable poder económico. También estaban disconformes con el monopolio comercial español que les impedía comerciar con otros países, a pesar de la existencia del contrabando.

Por otro lado, existía un malestar social entre los sectores indígenas y mestizos por su situación económica y social, y por la presión fiscal que soportaban y que los enfrentaba tanto a los criollos como a los peninsulares.

Los primeros movimientos: 1808-1814

La ocupación napoleónica de España propició el surgimiento de los primeros movimientos emancipadores. El vacío de poder creado con el traslado de la familia real española a Francia provocó en América la misma reacción que se había producido en España, es decir, la creación de juntas de gobierno. En Buenos Aires se constituyó la primera junta en mayo de 1810, formada por la burguesía criolla y que intentó extender su influencia hacia el interior. En 1811, Artigas se hizo con el poder en Uruguay, y Rodríguez de Francia en Paraguay, proclamando la independencia de España pero, también de la Junta de Buenos Aires. En Chile, el independentista O’Higgins se puso al frente de una junta de gobierno. Estos procesos se repitieron en muchas ciudades americanas, suponiendo la primera experiencia criolla de autogobierno. En 1811 se reunió en Caracas un Congreso de Notables, que proclamó la independencia y promulgó una constitución federal, destacando ya en este proceso la figura de Simón Bolívar. En Santa Fe de Bogotá, por su parte, se rompían los lazos con España y se convocaba un Congreso Nacional de los territorios de Nueva Granada.

En México, los primeros movimientos tuvieron, al contrario de otras zonas, un fuerte protagonismo campesino, dirigidos por los sacerdotes Miguel Hidalgo y José María Morelos. Se proclamó la independencia en 1813 pero los criollos, temerosos de una revolución social, apoyaron al ejército español para liquidar la revolución y poner fin a la independencia. Este es un ejemplo claro de cómo, a pesar de muchas semejanzas, los procesos de emancipación estuvieron marcados por las realidades específicas de cada área geográfica.

Las juntas de gobierno depusieron a las autoridades coloniales e introdujeron reformas fiscales y abrieron sus puertos al comercio mundial. Hasta 1814, España no tuvo capacidad de respuesta ante estos procesos. Pero, una vez restaurado en el trono Fernando VII, las revoluciones independentistas fueron sofocadas. El propio Simón Bolívar tuvo que refugiarse en Haití.

La independencia: los sueños frustrados y la realidad

Pero, a pesar del retroceso en el proceso emancipador, los esfuerzos por conseguir la independencia de la metrópoli no se habían agotado. La revolución española de 1820 provocó la suspensión del envío de tropas a América para sofocar las insurrecciones. Con el restablecimiento de la Constitución de 1812, los criollos americanos podían mandar representantes a las Cortes en España pero era demasiado tarde porque esos criollos querían ya la independencia.

El foco argentino del Río de la Plata se había mantenido prácticamente independiente. De allí salió una expedición militar comandada por José de San Martín en dirección a Chile, donde derrotó a los españoles y tomó la capital, Santiago. San Martín, el comandante en jefe del denominado “Ejército de los Andes”, fue una figura decisiva para la independencia de Argentina (1816), Chile (1818) y, posteriormente, Perú (1821-1824). Perú fue el último territorio en independizarse de España. En 1821 el virrey español abandonó Lima, aunque hasta 1824 hubo una zona del virreinato en poder del ejército español. En 1824 el ejército español fue derrotado en Ayacucho. Esta batalla supuso el final de la presencia española en la América continental.

Más hacia el norte, la gran figura fue, sin lugar a dudas, Simón Bolívar “El Libertador”, entrando con sus tropas en Santa Fe de Bogotá. En 1821, tras la batalla de Carabobo, ocupó Caracas, y Venezuela alcanzó la independencia. Después decidió dirigir la guerra hacia Quito y Ecuador.

La delimitación de las nuevas naciones fue muy compleja. Bolívar soñaba con una Gran Colombia, que reuniera las actuales Venezuela, Colombia y Bolivia; y en una segunda fase, llegar a una federación de estados americanos, una entidad política similar a la que se daba con los Estados Unidos en el norte.

En México, por su parte, se siguió un proceso distinto hacia la independencia. Agustín de Iturbide transformó México en un imperio independiente en 1821, con el apoyo de la jerarquía eclesiástica, el ejército y los criollos, como un sistema nada liberal y para frenar cualquier reivindicación de las clases más populares. En 1823, las Provincias Unidas de América Central (Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Honduras y El Salvador) se declararon independientes de España y de México.

En los años posteriores a la independencia de América Latina, fracasó el sueño de Bolívar de una América federada en un sistema de naciones amigas. Cada país siguió su propia trayectoria. Además, no se intentaron crear sociedades más libres con sistemas liberales avanzados, sino que establecieron sistemas políticos dominados por los criollos y no se cumplieron las promesas hechas a indígenas y mestizos en las luchas por la independencia. Tampoco se concedió la libertad a los esclavos negros.

El siglo XIX

Una vez alcanzada la independencia de España, los nuevos estados latinoamericanos se convirtieron, con alguna excepción, en sistemas republicanos, controlados por los criollos. El principal problema interno fue el mantenimiento, cuando no el incremento, de la desigualdad social. Los criollos contaban con todos los resortes del poder político y económico, frente al resto de la población, eminentemente campesina. El segundo problema de estos estados fue la inestabilidad política que padecieron y que generaron dictaduras y el fenómeno del caudillaje.

En la zona norte de la América Latina uno de los hechos más destacados fue la guerra entablada entre Estados Unidos y México, que se inició en el año 1846. El resultado de la contienda fue muy grave para México, ya que en 1848 había perdido casi el 50% de su territorio. Eso provocó la creación de nuevos estados que se integraron en los Estados Unidos: Texas, California, Nevada, Utah, Nuevo México y Colorado.

Bajo la presidencia de Benito Juárez, México sufrió la invasión de tropas francesas, españolas y británicas para obligar al país a pagar sus deudas. Pero muy pronto se vio el interés de Napoleón III por imponer un nuevo sistema político en el país más acorde con ciertos intereses económicos relacionados con la posibilidad de la construcción de nuevo canal interoceánico. Para ello, impuso al príncipe Maximiliano como emperador, aunque el experimento político terminaría en un fracaso rotundo y con la vida del propio emperador.

En el cono sur destacaría Argentina. Conseguida la independencia en 1816, el país entró en una serie de conflictos internos, aunque con el tiempo consiguió cierta estabilidad unida a un gran desarrollo económico bajo las presidencias de Mitre y Sarmiento, al comenzar a ser explotada la inmensa riqueza ganadera del país, vinculándose con la exportación. Muy pronto, Argentina se convertiría en tierra de acogida de inmigrantes italianos y españoles.

Eduardo Montagut Contreras. Doctor en Historia Moderna y Contemporánea.
fuente: http://losojosdehipatia.com.es/cultura/historia/la-independencia-de-la-america-hispana/