POR UN PELITO NO ME CASE CON GUILLERMINA

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POR UN PELITO NO ME CASE CON GUILLERMINA

VICTOR MANUEL FLORES AGUILAR

Otra bella historia, en la cual el AUTOR VICTOR MANUEL FLORES nos deleita, nos llena de un sentimiento que nos remonta a una época especial para los generaleños.

Esta anécdota está escrita con mucha Jocosidad y Picardía, no por eso deja de ser una corta historia de amor, y como en la guerra y el amor todo se vale, en el lugar menos pensado puede suceder cualquier cosa, lo que usted menos se imagina. Está hecha de esta manera con un único fin, el tratar de inyectar una pequeña dosis de ese remedio infalible que es la risa.

Es mediado del año 1974 y estoy siendo afectado directamente con el eterno problema de mi querido San Isidro, los escasos puestos de trabajo. Hace aproximadamente tres meses deje de laborar para la tienda de Efraín Fernández y a la fecha no he podido colocarme en ningún otro puesto.

Sumamente preocupado ya que mis ahorros están llegando a su fin, me veo forzado a tomar rápidamente una decisión muy importante para mi vida futura, emigrar de mi querido San Isidro, pueblo en el que nací y he vivido toda mi vida, y esto en verdad me afecta demasiado. Pero ni modo la situación me obligaba a buscar mejores oportunidades que ciertamente aquí no las he encontrado.

Estando en la estación de servicio Shell y observando a Franco González quien se dedicaba a transportar mercadería a la capital, le solicite que me diera un empujoncito, a cambio yo le ayudaría a bajar la carga cuando llegara a su destino final. Él como siempre buena gente acepto mi propuesta, y diciéndome vámonos jovencito la verdad es que su compañía me ayudará a combatir la monotonía.

Dolido por todo lo que quedaba atrás, Mí pueblo, mis hermanos y amigos. Las experiencias vividas buenas o malas, la verdad es que en este momento todo es un conjunto de recuerdos que fácilmente me hacen meditar todo lo que he vivido en mi querido San Isidro. Pero además hay algo que me tiene muy pensativo y me causa mayor preocupación. Tener que dejar abandonado a mitad del curso, mi cuarto año de estudio que realizo en el Liceo Unesco Nocturno.

Llegando a San José concretamente a barrio Escalante en donde estaba ubicada la bodega en la cual Franco debía dejar la mercadería, procedí a prepararme para la descarga de la misma. Él acercándose me dijo, tranquilo muchacho esos montacargas harán el trabajo en menos de quince minutos, siga su camino su grata compañía fue suficiente para mí.

Despidiéndome de Franco, me dirigí caminado a la soda de Don Rafa Núñez, tenía la necesidad de tomarme un sabroso café que verdaderamente me hacía mucha falta. De este modo me mantendría como en familia con gente conocida y de confianza. Porque la verdad me esperaba un largo fin de semana en la capital. Mis maltrechas finanzas me obligaban nuevamente a tomar otra importante decisión. O comer, o dormir cómodamente, tenia obligatoriamente que ahorrar al máximo, ya que no sabía con certeza el tiempo que estaría sin trabajo. Lógicamente me decidí por la primera, es mejor panza llena que dormir bien.

Ya legada la noche me dirigí al parque de la merced, y buscando el pollo mas escondido y mejor protegido por los arboles, saque un paño de mi maletín para que me sirviera de almohada y una suéter para abrigarme, posteriormente procedí a recostarme a lo largo y ancho para pasar mi primera noche en San José.

Consciente del peligro en el que estaba expuesto dormí con un ojo abierto, y sí, a eso de las tres de la mañana observo a dos tipos hablando en voz baja y dirigiéndose al lugar en donde estaba acostado. Inmediatamente se me vino a la memoria lo conversado con el karateca generalero Emilio Sáenz, dicho sea de paso no tiene un pelo de tonto. Claro había llegado el momento propicio de poner en práctica todos sus sabios consejos, porque en verdad esto se está poniendo más peligroso que hacer una necesidad en una vasenilla llena de pirañas.

Dejando que se me acercaran y estando lo más próximos a mí, salté como un resorte nuevo, y cayendo encima del pollo con mi pierna izquierda recta y firme, inmediatamente doblé hacia adelante mi pierna derecha con los dedos hacia abajo como simulando una lanza, inmediatamente levante lo más alto posible mis dos manos, simulando también dos fieros y amenazantes puñales. Esto en el ambiente karateca se llama el crucifijo. Y sí, en medio del parque de la Merced estaba yo en esta posición tratando de defenderme de dos forajidos asaltantes, pero más que defenderme tratar de poner muy en alto la valentía generalera, bandera que había adoptado por convencimiento propio y sin ninguna autorización, y yo como fiel representante de todos no los voy a defraudar, porque la verdad de los generaleros que viajamos al “extranjero” nadie ha dicho nada.

Una vez terminada la bien formada figura del crucifijo, digna de una primera página de alguna famosa revista internacional como Life o alguna otra. Procedí a finiquitar mi defensa, y lanzando de lo más profundo de mis entrañas un aterrador grito, que ni al mismísimo Brus Lee le hubiera salido tan bien. Al ver los asaltantes tan rara figura y al escuchar el estruendoso grito, impactados e impresionados se fueron de espalda al suelo, y levantándose inmediatamente salieron en tremenda carrera parque arriba, dejándome ver únicamente cuatro orejas y cuatro suelas de zapatos que decían Kan Lung.

Pero no todo podía salir tan bien y perfecto, yo al escuchar mi grito que no me explico cómo me salió tan aterrador, y en conjunto ver la reacción de los dos maleantes, también me asusté y si los maleantes salieron corriendo parque arriba, yo salí despavorido parque abajo mas asustado que cucaracha en gallinero. Habiendo recorrido unos cien metros me detuve y entre en razón, ¿pero que me está pasando? yo soy el chavalo de la película y estoy dando el mal a conocer, al volver a ver nuevamente a los asaltantes estos se habían detenido, y percatándose de mi engaño quisieron regresar, yo para arreglar la metida de patas, les grite con un tono fuerte y enérgico. No se metan con este Monje del templo Shaolin, sinceramente no quiero lastimarlos. Yo en mis adentros me decía, por favor diosito que me crean porque si no es así la voy a pasar muy mal. Gracias a Dios los asaltantes mordieron el anzuelo y se alejaron.

Por dicha mi estadía en el parque la Merced se me paso rápidamente, y estoy en espera de mi entrañable amigo Jesús Castro, otro fiel representante del buen generalero, recordemos que él fue el primero que corrió una vuelta ciclística a Costa Rica con muy buen suceso, lo estoy esperando porque me dará estadía en su casa mientras mi situación mejora, además me recomendará con su jefe en la cervecería Costa Rica, para lo que concierne con mi trabajo.

Ya reunidos con su jefe fui sorprendido con una gran noticia, él señor quería que me quedara en ese mismo momento laborando, sumamente contento le solicite que me dejara iniciar mis labores el día siguiente, ya que tenía un asunto pendiente muy importante que resolver, así lo hice y de inmediato me dirigí a las oficinas centrales del Ministerio de Educación Pública, tenía que resolver todo lo relacionado con mi estudio.

Ya han transcurrido seis meses de haber salido de mi querido y añorado San Isidro, mi trabajo de maravilla, vivo en un modesto apartamento en Barrio Méjico, y con respecto a mis estudio no podía ser mejor, el ministerio de educación me dio la oportunidad que hiciera el bachillerato por suficiencia, y en este momento voy camino a retirar el cartón que me acredita como bachiller, ya que me avisaron de sus oficinas centrales, que había ganado todas la materia y que tenía que hacer acto de presencia para la entrega del mismo.

Con mi título de bachiller en mano tenía que pensar en seguir adelante, como en el sector privado no existía muchas oportunidades en donde escoger, me decidí por un Instituto para universitario que gozaba de mucho prestigio en la formación de administradores con énfasis en contabilidad y finanzas, además tenía fama de que sus educandos salían muy bien capacitados, y por lo consiguiente mejor cotizados y remunerados.

Precisamente en este momento voy en el autobús de Zapote con un cuaderno debajo del brazo, para recibir mi primera lección en el prestigioso Itan, siglas con que se conoce el instituto.

Entrando al mismo me llevo mi primera sorpresa, las casualidades de la vida, estoy observando al menor de los Saborío, mi hermano de crianza si es que se puede llamar así, recuerden que yo viví un largo tiempo en su casa, y ciertamente Ricardo me dio el mejor trato, cuando esto sucedió. Pero eso no quiere decir que no conozca de lo que él es capaz cuando de jovencitas se trata, si daba mucho de qué hablar en San Isidro imagínese aquí en donde hay tantas en donde escoger, “estate” mosca muerta, cuidadito me echa a perder algún negocio que yo tenga entre manos pensé en decirle, y despidiéndome porque en ese preciso momento está sonando el timbre de entrada, verdaderamente me había dado mucho gusto y satisfacción conversar con él, y más aún saber que éramos compañeros en el mismo instituto.

Entrando a la clase escogí uno de los pupitres de atrás, esta era una práctica que siempre he tenido ya que me gusta pasar desapercibido. Estando escuchando el programa de inducción que el profesor muy amenamente exponía. Sentí como si alguien de la clase me observaba, al volver a ver hacia la derecha de donde yo sentía que provenían las miradas. En ese mismo momento todo se paralizó ¿pero que estoy viendo? Es una hermosa jovencita de cabellos color oro, con una bella piel canela por su larga exposición al sol, y sus grandes y hermosos ojos color verde turquesa no los apartaba en ningún momento de mi vista, esto sencillamente me hacía sentir sumamente halagado. Será conmigo o con otro compañero, no lo podía creer, y volviendo a ver a todos lados para cerciorarme que las miradas eran para mí y no para otro, por poco me desmayo porque sí realmente la preciosa muchacha no dejaba de mirarme y sonreírme.

Ya había pasado una semana y todo se mantenía de la misma manera. Guillermina Manzinelli Moscatti era el nombre de pila de la joven y hermosa italianita, que se había prendido de este también joven generaleño que además de valiente, es guapo y opuesto, y si no lo creen pregúntenselo a Guille como cariñosamente le llaman sus amigas. Por conversaciones con algunas de ellas me había enterado que Guille se refería a mí, como el David de Miguel Ángel Hecho carne, si ese soy yo aunque no lo crean, pero qué culpa tengo yo, no ven que papi es papi. Bueno pero si ella piensa eso de mí, ni crea que yo voy a salir exhibiéndome desnudo, mostrándole a todo el mundo lo que dios me puso, no yo no me crié practicando esos modales, y quiero ser muy enfático y claro en esto, yo tengo más que mostrar, yo la tengo mucho más grande y fuerte, a lo lejos se nota que mi caja toráxica tiene mejor fundamentadas estas características.

Sabiendo que Guille pensaba eso de mí, pensé que había llegado el momento de abordarla, siendo el primero en salir al recreo la espere en el lugar que ella frecuentaba en este rato libre, lógicamente segundos después estaba frente a mí y como si se diera por enterada de que la estaba esperando me saludó, procediendo luego a platicarme parte de su vida, me conto que venía de una familia italiana sumamente acomodada, que enterándose de las bellezas y bondades de la pequeña Costa Rica, sus padres decidieron establecerse y disfrutar de su retiro, dejando sus exitosas empresas en manos de ejecutivos muy calificados, y que a ella la habían matriculado en el instituto para mantenerla ocupada.

A partir de ese momento nació una bonita relación. Este día me indico que la esperara a la salida para que la acompañara en donde se estacionaba el carro que le enviaban de la casa para recogerla. Así lo hice y tomándola de la mano me dirigí a dicho lugar, pero vaya sorpresa, el carro era un Lincoln Mercury del año, de color negro y lucía impecable, inmediatamente se bajó del mismo un señor vestido muy formal, y luciendo guantes blancos procedió a abrir la puerta para que Guille subiera, de inmediato con un notado acento italiano gentilmente me saludó. Buenas noches señorito es un placer conocerlo, el placer es mío señor, le contesté. Al mismo tiempo Guille lo llamó, Jaime perdón que no lo presenté, este es mi amigo “Mante” posiblemente durante el tiempo que yo permanezca en el instituto él me acompañará.

Pero que es está barbaridad murmuré, hasta en esta historia el chófer se llama Jaime, que será que no hay otro nombre para los chóferes, pero bueno si se llama así que le vamos a hacer pensé.

 

Ya habíamos cumplido un mes y la relación iba viento en popa, yo muy impresionado porque su mejor amiga me había contado que Guille no goza de una alta posición social, no, la posición social de su familia es altísima, y precisamente la estoy esperando vestido con mis mejores galas, porque habíamos acordado que este fin de semana yo visitaría su familia para conocerla, y ella pasaría por mí.

Precisamente ya están aquí y recogiéndome nos dirigimos a una finca en el sector muy exclusivo de Santa Ana, veinte minutos después estábamos frente a un inmenso portón de hierro, y Jaime accionando el control remoto de inmediato este se abrió dejándome ver una hermosa calzada construida con adoquines acomodados en un ángulo de cuarenta y cinco grados, que dabas un toque de muy buen gusto a la entrada. Y la casa de indescriptible belleza digna de un magnate.

Bajándonos del carro y observando tanta belleza y lujo juntos, la verdad es que me puse un poco nervioso, y más aún sabiendo que iba a conocer a los padres de Guille.

Estando en el recibidor de la casa, pude observar a mis futuros suegros esperándonos en una de las antesalas de la misma, los llamo de esta forma porque ellos tienen la costumbre de que el pretendiente pida formalmente la autorización para él noviazgo.

De inmediato sus padres gentilmente me hicieron pasar, al ingresar a la casa, no me percaté que en el piso había una alfombra principal, pero que además estaba sobrepuesta otra más pequeña como para dar mayor sobriedad a la entrada, al dar mí primer paso levanté con la punta del zapato la pequeña alfombra, ésta semejando una gran cobra, se me enredo en uno de mis hombros, yo por la inercia que llevaba porque iba para el suelo, jalé la misma y por carambola también venía para el suelo una armadura de algún caballero de la edad media, que estaba en ese sitio como uno más de sus exclusivos adornos. Yo al ver el desastre que estaba por ocurrir, ¿y por qué no? además de enmendar mi error tenía la posibilidad de lucirme con mis futuros suegros. Decidí mostrar mi elasticidad y lanzándome a lo Alfredo Lamas o Mario Montero cuando jugaban con el Pérez, evite que la misma chocara contra el suelo y se desintegrara en todas sus partes o se arrugara.

Estando todavía en el suelo observo una gran cara que poniéndose sumamente roja y formándose en su frente una gran arruga me observaba fijamente, yo sabía en él actuaba así por lo impresionado que estaba por mi sensacional atrapada. De inmediato se acerco Guille para levantarme, ¿estás bien mi tesoro no se te fracturó alguna parte de tu cuerpo?, me dijo. No corazoncito estoy enterito para ti, le respondí. Pero un poco retirado mi regordete y futuro suegro me seguía observando, yo no sé si todavía impresionado por mi elasticidad, o estaba midiendo mi comportamiento con respecto a Guille. Y mi futura suegra se había ausentado porque estaba coordinando todo lo concerniente con la cena de gala que tenían planeada con su futuro genial y elástico yerno.

Antes de la cena mis futuros suegros nos hicieron pasar a la sala principal de su mansión, reservada única y exclusivamente para visitas muy importantes, para que se las voy a describir si ya es de todos conocido la elegancia de esta mansión, únicamente es digno de resaltar el juego de muebles de gran diseño y un acabado finísimo, me atrevo a apostar de es un estilo muy usado en Europa es un Luis Tortas XV.

En verdad yo estaba muy seguro de cuáles eran las intenciones de mis futuros suegros, ellos querían seguir indagando cual era mi estilo de vida, mi nivel intelectual y de qué clase de familia provenía, y ciertamente lo único que yo estaba esperando era alguna de sus maliciosas preguntas. Algo así como una recta de noventa millas por hora, centro del plato y como diría un amigo zazz de un solo batazo la voy a sacar del estadio. No pasó mucho tiempo y se vino con la primera. Dígame Jovencito ¿Qué hace usted para vivir? inmediatamente viéndolo a sus ojos y mostrando una gran seguridad en mi mismo le respondí. Diay mi estimado señor lo más lógico, lo que hacen la mayoría de las personas respirar y seguir respirando.

Al oír el señor mi acertada y atinada respuesta con tan alto grado de intelectualidad, entró en cólera, y poniéndose muy rojo, nuevamente se le levantó otra arruga en su sudorosa frente. Nadie lo tiene averiguando lo que no debe pensé. Fácilmente lo pulvericé al demostrarle de una vez por todas, mi alto nivel de intelectualidad.

Ya venía con la otra pregunta cuando escuchamos la voz del mayordomo indicándonos que la cena estaba servida, poniéndonos de pie nos dirigimos al comedor en donde se veía una mesa para doce personas delicadamente servida, inmediatamente al sentarme note una rarísima comida que yo en mi vida había visto, era como unas palomas rojas rociadas con una salsa color café claro, lógicamente gran variedad de entradas, postres y una copa de vino alrededor, yo para guardar las apariencias disimulé el asunto y no pregunté nada. Ya debidamente todos sentados, tome un cuchillo y un tenedor que era las únicas herramientas que conocía, las demás nunca en mi vida las había visto, mucho menos saber para qué sirven. Inmediatamente empecé a comer, al llevarme la segunda cucharada a la boca, sentí un fuerte zapatazo en la tibia y peroné, provenía de Guille, yo volví a ver y ella me señalaba discretamente hacia el lugar en donde estaba su padre. Nuevamente el señor está extremadamente rojo, casi echando humo por sus dos orejas, y para no variar hay que agregarle una tercera arruga a su fruncida frente. Yo extrañado le pregunté a Guille ¿y ahora yo que hice? Ella casi en silencio me dijo, nosotros acostumbramos a brindar por las visitas y a bendecir los alimentos. No pero que pena a mí en San Isidro no me enseñaron nada de esto, le dije. La verdad soy un completo caballo, desde que llegué a esta casa entré con mi pie izquierdo y con costalazo incluido, la verdad que no es fácil convivir con nosotros los de la alta sociedad, esto lo decía porque ya me sentía uno de ellos.

Una vez cumplido con el protocolo, ahora sí, comida nada está haciendo allí, venga para acá y adentro.

En verdad yo no sabía lo que estaba cenando, pero siendo sincero estaba deliciosa. Una vez concluida la misma nos dirigimos nuevamente a la sala principal para hacer la siesta, porque comimos como los amigos de Demetrio, hasta reventar.

Ya habían pasado quince minutos de estar en la hermosa sala principal, si la de los muebles Luis tortas XV, cuando empecé a escuchar un extraño diálogo, eran mis intestinos que cuestionaban lo que este loco campesino había comido, el intestino delgado con voz aguda le preguntaba al intestino grueso, y este le respondía con voz grave, yo para que no se escuchara el dialogo intestinal lo disimulaba tosiendo o zapateando fuertemente la alfombra.

No, no, pero que raro, nuevamente yo en situaciones comprometedoras y muy acongojantes, y lo peor es que este asunto se ponía cada vez más color de hormiga, y como para coronar mi difícil situación, se une a ellos posiblemente el alienígena que hace un rato me comí, digo esto porque se me levantó como una cabecita de un pequeño ser, que anduvo corriendo repetidamente por todo mi estómago, y hasta sabe silbar el condenado.

Ante tal situación no me quedó más remedio que perder el glamour que tanto me había costado mantener, porque la verdad las faltas que yo había cometido en la residencia de mi adorada Guille eran menores y no habían tenido la menor importancia, eso creo. Y levantándome les dije. Con su permiso señora y mi estimado señor me retiro por unos segundos, voy a acomodarme las faldas de mi camisa y de paso peinarme los cabellos que están un poco revueltos, y pensaba en mis adentros lo que está revuelto es mí estomago mentiroso.

Guille me indicó la ubicación de esta sección tan importante de la casa, el servicio sanitario o baño, rápidamente entré y quedé perplejo de la belleza y aseo que se observaba, las paredes con finos espejos debidamente biselados con marcos de increíbles labrados, y en su decoración no podía faltar una alfombra con finos matices de rosado blanco y beige, dando todo esto al baño una exclusividad increíble. Y como dijo algún narrador deportivo, a lo que vinimos, no hay tiempo para ver bellezas, y estando debidamente acomodado, mira qué casualidad siempre hay algo nuevo que aprender, con estos espejos tan grandes me estoy dando cuenta del porqué a esta parte de la casa le llaman el departamento de muecas.

Una vez aliviado de mi malestar procedí a bajar la manecilla para limpiar el inodoro, pero ¿qué pasa, ¿que estoy viendo? en lugar de vaciar se está llenando y se va a salir, se está llenando y se va a salir, está llenando y se salioooó, si, el inodoro se rebalsó, noo, pero qué barbaridad ¿porque me pasan estas cosas a mí? no lo puedo creer, si antes estaba en acongojantes problemas imagínense ahora. Para tratar de disimular el asunto, tomé un poco de papel y empecé a limpiar, ¿para qué lo hice? en vez de limpiar la alfombra esta se ensució más, para tratar de consolarme me decía. Esto en los ojos de un buen pintor es una obra de arte, el problema es que ni Guille ni sus padres son pintores.

Ya habían transcurrido alrededor de quince minutos de estar en el departamento de muecas cuando escuché a Guille llamándome. ¿Corazoncito, engendro de Angel te pasó algo?, me preguntaba, no mi querida Guille en un momento salgo, le contesté. Y nuevamente me ponía a pensar, lo que me imaginaba, ya anduvieron indagando mi familia, ya saben que mi papá se llamaba Ángel.

Ante tan bochornosa situación yo ya había tomado una sabia decisión, por nada del mundo les daría nuevamente la cara a mis futuros suegros. Y abriendo suavemente la puerta del oloroso baño, y dándome cuenta de que no había moros en la costa, salí escabullido de la casa sin despedirme de nadie.

El lunes siguiente estaba nuevamente frente a Guille, al volverla a ver ella agitaba su mano frente a su nariz, posiblemente tiene mucho calor pensé, pero ciertamente noté que la magia en su mirada ya no existía, tenía que ser muy realista, en un abrir y cerrar de la puerta de un baño, había pasado de ser el mismísimo David de Miguel Ángel hecho carne, a teja Nica y para colmo despuntada.

Por eso aunque me parezca a mi admirado Facundo Cabral, con respecto a las ironías de la vida, yo aquí no me puedo eximir de usar mis acostumbradas ironías de mi vida.

Lo único que marcó la diferencia para que yo no fuera un acaudalado y excéntrico millonario fue simplemente jalar la palanca de un inodoro. Verdad que esto es bastante irónico y solo me pasa a mí. Además de dos cosas estoy totalmente seguro, al terminar de leer esto mi amigo Pery diría, tiene razón su hermano Juancho que hij……más jeton, y si estuviera aquí mi amigo Ito me diría, así como habla Ito. Maje Mante, cambie esa única letra en el título para que sea sincero, calda si no lo hace porque verdaderamente esta anécdota se debe llamar Por un peDIto no me casé con Guillermina.

Víctor Ml Flores Aguilar